sábado, 18 de junio de 2016

El sonido que bailo



El ballet, como tantas disciplinas físicas, necesita muchas horas hasta que llegas a tener los resultados deseados. En mi caso hago unas 12 horas semanales, pero las hago encantado. Me sirve como vía de escape cuando no he tenido un buen día y necesito desconectar. El ballet me ha dado momentos que nadie que haya bailado sabe como son; esos subidones de adrenalina antes de una actuación, horas y horas interminables de ensayos en los que parece que todo sale mal, cuando acabas de actuar y sales en los aplausos... En definitiva, aunque el ballet necesita muchas horas para lograr tener un perfecto control de cuerpo y así realizar bien los ejercicios, todo ese sufrimiento se ve recompensado en las actuaciones. No hay mayor recompensa que un trabajo bien hecho.

He escogido este audio porque aunque no está la característica música clásica del ballet, suena el profesor dando las correcciones, sin las cuales no mejoraríamos, también está de fondo el sonido de las puntas que tanto duelen de mis compañeras que aunque no les toca a ellas pasar su baile, estas ahí trabajando para que en el momento de la verdad salga perfecto.




Trabajo realizado por Arturo Vela Martín, 3º de ESO, IES María Moliner, Segovia

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