domingo, 10 de mayo de 2015

La risa de un bebé

Dicen que cuando un niño ríe por primera vez nace un hada, sí un hada, esa criatura fantástica y sutil con alas mágicas que a todos los niños atrae. Cuando creces, esa creencia e imaginación en las hadas se va volando con una de ellas, al igual que la risa. Aparecen los problemas económicos, amorosos o simplemente las responsabilidades, todos ellos hacen que la risa se esfume, se desintegre y que con esto un hada muera.
En los niños pasa lo contrario. Son inocentes, felices, al igual que un hada, y nunca se cansan de reír. Campanilla, el hada madrina de Cenicienta o las tres pequeñas hadas de la Bella Durmiente son todas familia de Walt Disney, personajes de su imaginación, pero cuando un bebé ríe un hada que no tiene un nombre concreto y que nadie sabe quién es bate sus alas fuertemente dentro de él hasta envolver el pequeño corazón de la criatura con sus polvos mágicos. Esos polvos hacen cosquillas en el fondo del pecho del bebé, haciendo que este produzca un sonido rítmico y armonioso que cala en los más profundo del corazón de una madre, este bonito sonido es llamado “risa".
Diccionarios de todas las lenguas, alemán, inglés, español o francés, la definen como movimiento de la boca que demuestra alegría o lo que mueve a reír. Para mí, el significado de “risa” es libertad, vida, felicidad y, a decir de los expertos, un ejercicio muy saludable.

 Hay distintos tipos de risa: la tonta, la dulce, la nerviosa o la escandalosa; insignificantes por separado para una persona cualquiera, pero que si las juntamos todas forman un enorme corazón que late con tanta fuerza que es capaz de mover un planeta entero. El mundo está enfermo, gravemente enfermo, la contaminación se puede curar con un simple vendaje en las fugas de los barcos petroleros, la pobreza con un gotero lleno de alimentos y viviendas, los problemas amorosos o económicos con una buena inyección de amor y trabajo, respectivamente. Pero para curarle de esta grave enfermedad hacen falta personas especializadas en algo muy concreto, algo que es muy difícil conseguir, personas que no se encuentran a la vuelta de la esquina; se necesitan personas que sepan disfrutar, que sepan vivir y, lo más importante, que sepan reírse de la vida. Solo así, nos podemos salvar de nuestra propia enfermedad, la tristeza.


Cortes Natal
2º E.S.O.
Colegio Helios (L'Eliana-Valencia)

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