
El primer día, después de dejar las maletas en el hotel, nos fuimos al centro de la ciudad: iba a asistir a mi primera mascletá. A medida que nos acercábamos al lugar desde donde se iban a encender las tracas había más y más gente, la tensión se sentía en el aire y después de unos agobiantes minutos de empujones, pisotones y espera comenzó un ensordecedor ruido:
la Mascletá.
Gracias a que cogí el móvil a tiempo, además de recordar este momento, podré volver a escuchar siempre que quiera este mítico sonido.
Marina Nieto.
Ver El sonido que habito CEIPS Santo Ángel de la Guarda en un mapa más grande
Bravo Marina. Espectacular el documento sonoro que nos traes. Casi se puede oler la pólvora!
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