Quien aún recuerda el lugar cuenta que el tamaño de los pasadizos es tal, que podía andar por ellos una carroza de cuatro caballos.
He elegido este sitio porque la plaza de San Carlos fue el primer lugar donde fui cuando me mudé a Aranjuez. Además, allí paso las tardes con mis amigos. Es realmente agradable ya que casi no se escuchan ruidos, a excepción de los pájaros y algún coche.
Ahora está prácticamente en ruinas. Desde fuera del hospital, se ve que es un lugar callado y bastante olvidado. Con candados, rejas y paredes en todo su alrededor, que encierran al San Carlos escondiendo todos sus secretos.
Ver Antiguo Hospital de San Carlos en un mapa más grande
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